Antón guardó silencio, esa chica no tenía por qué mentirle, afortunadamente en la foto que le había entregado el chofer no podía verse la cara del amigo de Aldo, sino en buen lío estuvieran metidos.
Después de un rato de estar bailando, la acompañó hasta la mesa donde se encontraba Javi.
—¿Puedo acompañarlos? —Ana y Javi se voltearon a ver, sería una grosería si no aceptaban.
—Adelante. —Contestó el médico.
Poco después, la chica rubia que acompañaba a Leon se acercó a ellos.
—Necesito habl