Eva se había puesto furiosa cuando él le dijo que prefería descansar, como se atrevía a despreciarla cuando ella podría estar con un hombre que de verdad la quisiera y la deseara.
Se tendió de nuevo en el camastro para tomar el sol, de pronto sintió que una sombra le tapaba el sol, abrió los ojos molesta
—Podría quitarse. —Cubrió sus ojos poniendo sus manos por encima de ellos para poder ver.
—Lo siento preciosa, no era mi intención molestarte.
—¡Lucas! Vaya, no te he reconocido.
—¿Qué haces aq