Ana no se sentía lista para contarle a Antón algo tan delicado, tenía miedo, ¿Y si la rechazaba después de saberlo?
—¿Estás bien?
—Sí.
—Te siento ausente.
—Cosas de la empresa.
—Sabes que puedes pedirme ayuda en lo que necesites.
—Gracias.
—Ahora que recuerdo, me contaste que Eva tiene contrato con tu empresa, espero que no tengas problemas por eso.
—Yo también lo espero, es un contrato de exclusividad que firmó con mi padre, entra en vigor en unos meses, veré la manera de cancelarlo, quizá pue