Los gemelos al ver a ese hombre corrieron hacia él, mientras Ana corría tras ellos intentando detenerlos.
—Niños esperen, no corran, podrían tropezar y caer.
Los pequeños la ignoraron por completo, llegaron frente a aquel hombre, vestía un impecable traje hecho a la medida completamente blanco, sobre su cabeza un pequeño sombrero le daba un aire italiano.
Los gemelos al verlo se acercaron a abrazarlo.
—Papá, eres tú, has vuelto. —Andrés no podía creerlo.
—Papito te extrañé, te quiero. —Andrea l