Nadie dijo una palabra.
El último mensaje seguía abierto en el teléfono de Charles.
«Diego no es su enemigo».
Stephanelle ya no apartaba la mirada de su esposo.
Intentaba comprender lo que estaba pasando.
Unas semanas atrás, habría jurado que podía saber cuándo él le mentía. Conocía sus expresiones, sus silencios, la forma en que evitaba mirarla.
Pero ahora...
Ya no estaba tan segura.
Diego sostuvo su mirada.
—No sé quién está haciendo esto, Stephanelle.
Ella permaneció en silencio.
—Pero utili