El nombre de George De La Capa permaneció unos segundos en el aire, como si nadie se atreviera realmente a hablar de ello.
Diego miraba fijamente la carta sin parpadear. Sus labios se entreabrieron ligeramente.
—¿Mi abuelo... el jefe de Black Crown?
Su voz era tan baja que apenas parecía salir de su garganta.
Stephen apartó la mirada.
Aquel gesto, aunque tan simple, hizo que Stephanelle sintiera un profundo malestar en el pecho.
Ella conocía a su padre. Sabía reconocer aquella mirada.
—Papá...