Stephanelle no se movía.
Sus ojos seguían clavados en la pantalla del teléfono.
Por más que miraba la fotografía una y otra vez, no conseguía creer lo que estaba viendo.
Rosalie.
Stephen.
Victor.
Los tres juntos en la misma fotografía.
Y, por su apariencia, aquella imagen había sido tomada varios años antes de que ella reencontrara a su padre.
—No puede ser... —susurró.
Ben tomó suavemente el teléfono d