La oficina de Diego De La Capa estaba sumida en un silencio inusual.Normalmente, aquel lugar estaba lleno de conversaciones, llamadas importantes y decisiones capaces de cambiar el destino de varias empresas. Pero ese día no se escuchaba absolutamente nada.Diego permanecía sentado detrás de su escritorio, con la mirada fija en el expediente abierto frente a él.Un simple título había sido suficiente para derrumbar todas sus certezas.Identidad confirmada: Stephanelle Robio, heredera legítima del Imperio Robio.Leyó las primeras líneas.Luego volvió al principio.Una vez más.Como si releer aquellas palabras pudiera convertirlas en una mentira.Pero cada página confirmaba la misma verdad.Sus dedos se cerraron lentamente alrededor del documento.Un peso insoportable se instaló en su pecho.—Es imposible...Su voz era baja, apenas un susurro.Su asistente, de pie frente al escritorio, bajó la cabeza con respeto.—Señor, lo hemos verificado varias veces. La información proviene de dist
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