El estruendo de los helicópteros se acercaba a cada segundo.
El viento arrastraba la lluvia y levantaba el polvo alrededor del viejo faro. Las ráfagas azotaban los rostros, pero nadie parecía prestarles atención.
Todos tenían los ojos clavados en el cielo.
Ben entrecerró los ojos para intentar distinguir las aeronaves en medio de la noche.
—¿Quiénes son?
Charles sacó inmediatamente su tableta. Sus dedos se deslizaron rápidamente por la pantalla mientras intentaba obtener información sobre los h