Salí de la habitación, dejando sola a Melissa, ¡mierda! Todo había salido de la peor manera posible, supone que me disculparía y ella me gritaría, y tal vez me golpearía un poco, y al final nos encaminaríamos a nuestra reconciliación y tendríamos mucho sexo, pero al parecer los dioses me odiaban lo suficiente como para complicarme la vida aún más, suspire frustrado ¿Y qué se supone que debía hacer ahora?
Entre a mi oficina, y tomé un cigarro de mi escritorio, lo prendí dándole la primera calad