Mundo ficciónIniciar sesiónJULIAN
Sentir su piel debajo de mi tacto, era como colocar mi mano contra una brasa y me enfurecía que Luciana aún pudiera provocar aquel efecto en mí. Pero más me encolerizaba que, por primera vez en muchos años, mi cuerpo se negara a obedecer a mi mente.
La solté de inmediato, intentando regresar a mis cabales y ella me miró con cierta decepción.
Irritado y muerto de celos, dije lo siguiente:
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