Capítulo 8

Tomás

Jodida suerte la mía

Esa llamada no pudo haber sido más inoportuna

Hace ya un rato que empezamos a caminar rumbo a mi casa para dejar a Meg y a Gin antes de que mamá tome la apresurada e irracional decisión de desheredarme por el hecho de haber traído a las niñas conmigo

Ni Juliet ni yo nos hemos atrevido a abrir la boca luego de lo ocurrido hace algunos minutos en el parque y de no ser por los pequeños

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