75.
Desde su escondite en las sombras, Michael observó el tierno reencuentro entre Kate y Harvey con un creciente resentimiento hirviendo en su interior. Desde su llegada, parecía que el objeto de su extraña fijación sólo tenía ojos para ese exasperante gigante, y ahora, verlos abrazarse tan íntimamente sólo alimentaba los ardientes celos que amenazaban con consumirlo.
Sin pensarlo dos veces, giró sobre sus talones y huyó hacia la fachada del orfanato que se alzaba ante él como una gran bestia de p