SOBREVIVIR Y VIVIR PARA CONTARLO
- Oxígeno! ¡Rápido, el oxígeno! – Escuché a los lejos, y creí ver por un lado luces verdes, por otro, azules, destellando. Cerré los ojos, perdiendo la noción del espacio y tiempo.
Comencé a despertar, aún sin abrir totalmente los ojos, como si hubiese dormido horriblemente mal. Tenía un dolor de cabeza intenso. Escuchaba voces, pitidos de aparatos, y empezaba a ver paredes blancas. Sentía en mí misma un desagradable olor y tosía. Verme de pronto las manos oscu