Mundo ficciónIniciar sesión-Donde están mis modales, lo siento, pueden llamarme Fantoccio- dijo aquel hombre después de haber dejado a todos desconcertados con lo que acababa de decir.
Compararse con Dios, a tal punto de locura o maestría en la comedia había llegado el lunático sobre el que se posaban as miradas fijas de los tres hombres de traje negro, en sus caras estaba reflejada una rara mezcla de sorpresa con desconcierto absoluto. Por su lado Fantoccio no para de sonreír, como si fuera esa la única expres







