Eva se mira en el espejo, no sabe cómo, pero tomó la decisión que creyó más correcta, sus ojos están llenos de lágrimas. Si bien, no le gustaba lo que estaba a punto de hacer, de lo malo, era lo único bueno. "Más vale malo conocido que bueno por conocer."
Su boda no tenía nada de espectacular, solo era ir al registro civil y conseguir dos testigos, entregar papeleo y esperar a que les tocara su turno. No hubo vestido de novia, no hubo fiesta, no hubo invitados; era un mero requisito y, además,