DEBBY
El cuerpo de Rupert pesa sobre mí como si todo el cielo se hubiera desplomado en un solo instante. Su calor, tan familiar, se siente extraño ahora, como si estuviera teñido de una fragilidad que nunca asocié con él. Mi cabeza late con un zumbido sordo, y los sonidos a mi alrededor parecen estar envueltos en una burbuja lejana, pero no dejo de oír las sirenas. Ambulancias. Bomberos. Gritos.
El recuerdo de la explosión se reproduce en mi mente a cámara lenta: el rugido ensordecedor, las lla