DEBBY
El aire del hospital es pesado, cargado de ese olor característico a desinfectante y a preocupación colectiva. Camino de un lado a otro en la sala de espera, mis pasos resuenan sobre el suelo de baldosas blancas. Mi respiración es irregular, y siento cómo mis manos tiemblan cada vez que mi mente regresa al motivo por el que estoy aquí. Un accidente. Esa fue toda la información que dieron por teléfono antes de que saliera corriendo hacia el hospital.
—Rubia, siéntate —espeta Rupert, con vo