DEBBY
La luz de las lámparas en la estancia principal de la mansión proyecta un brillo cálido y difuso que contrasta con la oscuridad que reina fuera. El aire, impregnado con un ligero aroma a madera pulida y flores frescas, parece inmóvil, atrapado en el silencio roto solo por el leve crepitar de la chimenea. Estoy de rodillas frente al sofá, con mis dedos firmes y precisos, limpiando la herida en el brazo de Demon Jones, el padre de Rupert. La bala apenas rozó la carne, pero no deja de ser un