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Capítulo 6: Una pequeña broma ¡Esto es guerra!

Andrea:

El día de hoy todo amaneció calmado. Al parecer después de una semana comprendes que ese dicho es verdad "Después de la tormenta viene la calma" Todo volvió a la normalidad, mi concepto de "normalidad". Yo sigo en esta escuela, sigo siendo popular, Axel sigue con una chica diferente cada mañana y yo sigo siendo una medio vampiro. Como dije antes "todo normal".

Fui hasta mi casillero y saque mis cuadernos. Era prácticamente un día perfecto; o eso creía que seria.

Las horas de clases pasaron de prisa y tanto Axel como yo decíamos respuestas a los profesores, ya sea por cualquier cosa que preguntaran. Supongo que ninguno de los dos se rendirá para demostrar quién es el mejor. Estaba claro que yo lo era, ¿no?

El timbre del recreo por fin sonó.

Salí del salón hacia mi casillero y tome unos libros para ir avanzando en el estudio de unas materias para los exámenes.

-¿Te ayudo?- de pronto oí su voz atrás mío.

-¿Disculpa?- dije confundida

-Se ven pesados- señalo mis libros-¿No quieres ayuda?- él era raro. De acuerdo súper raro. Tenía esas actitudes tan cambiantes que lograbas pensar que talvez el chico tenia algún tipo de desorden mental.

Bipolar.

-No, gracias- pase de largo.

-Que tonta eres- dijo al tiempo que me arrebato de mis manos los libros

-¿Qué haces?- quise reclamarle y que me devolviera los libros. Mis libros.

Claro que Axel Blake se rehusó.

-¿No tienes que ir a molestar alguna otra chica?

-No. Amanda en cambio es muy aburrida.- dijo haciendo referencia con la nueva chica con la que estaba esta mañana

-Eres un mujeriego- le recrimine al tiempo que bajábamos hacia el patio. Ya resignada a que me devuelva mis libro.

De alguna forma el volvía a actuar amable nuevamente y daba miedo. Si tan solo hace unos días se porto maleducado por teléfono, y apenas ayer logro que yo no entrara en una clase. A decir verdad no puedo hacerme la victima, este tipo de cosas es algo mutuo. Debe destruirme y yo a el. Aunque eso no quita que el sea un tonto bipolar.

-Yo soy un amor- me dijo mientras sonreía.

Y para rematar el chico también era un sobrado.

Axel me dirigió hasta una parte del patio bajo un árbol e hizo que me sentara.

Fue ahí cuando me pregunte que quería realmente.

-¿Por qué me traes aquí?- pregunte ya sentada mientras lo miraba. El solo seguía parado y totalmente sonriente.

-¡Vamos habla! Empiezas a actuar raro de nuevo. Raro hasta para mi- lo mire con desconfianza

-Sabes, tú haces bien en desconfiar de mí. –Me miro con aquellos ojos azul oscuro que reflejaban misterio- Después de todo no soy un chico bueno- no entendí lo que había dicho en ese momento, pero muy pronto sentí caer algo en mi cabeza, un líquido azul y me vi cubierta por este.

Pintura.

Mire hacia el árbol y vi a tres chicos bajarse de ahí, para pronto verlos estallar en carcajadas y pronto todo el patio se encontraba riendo y yo en medio de todos ellos siendo la burla.

No sé cómo es que todo había pasado tan rápido. Simplemente paso...

Me humillaron.

Vi alrededor y sentí ganas de llorar. Nunca en mi vida había pasado una vergüenza así. Fue como si mi fuerza hubiera caído al piso y para colmo también la pisotearán.

Mire a Axel y vi como chocaba las manos con aquellos tres chicos y lo comprendí todo.

Esa era una broma... El me había jugado una broma pesada.

-...- quise reclamarle pero sentía que si abría la boca mi voz temblaría, seguro se me quebraría la voz.

-Una pequeña broma- dijo el al tiempo que me miraba y no lo podía creer.

-¿P-por qué...?- me esforcé en hablar

–Esto es una apuesta.

Se me llenaron los ojos de lágrimas, aunque no quería derramar ninguna.

Y algo pronto en su semblante cambio, la expresión de el ahora mismo era de genuina confusión

-Andrea...-el alzaba sus brazos tratando de alcanzarme- no lo hice para herirte... y-yo... pensé que seria divertido... yo solo...

Y lo único que pude hacer en ese momento fue correr fuera de ahí. Corrí y una vez lejos de la vista de todos pude usar mi velocidad y llegar hasta mi casa y encerrarme en mi habitación. Seguramente mi padre recibiría alguna especie de notificación de porque su hija se había fugado del colegio.

No sabía que hacer....

Axel logro dejarme en ridículo frente a todos mis compañeros.

Y yo no paraba de llorar. ¿Cómo es que alguien podría ser tan miserable? Fui una estúpida y me deje engañar pensando que Axel era bueno.

Esa noche jure no derramar una sola lágrima más de nuevo. Nunca más dejaría que nadie viera las cosas que me afectaban. En definitiva ese día comprendí que Axel Blake no tenía corazón.

Pase encerrada toda la tarde y la noche en mi habitación. Michael a veces entraba y salía pero nunca le conté lo que paso. Ese mismo día en la noche Michael me dijo que recibí una llamada de Axel. Supongo que lo primero en pensar era ¿Cómo es que ahora era el quien tenía mi numero? Pero no... eso no me importaba. No le conteste.

Michael me pregunto si me pasaba algo. Talvez logro verme cuando lloraba pero enseguida busque otro tema de conversación; y al igual que en todas nuestras conversaciones terminamos discutiendo. Si, así éramos Michael y yo. Aunque no lo crean discutir con el me animo un poco.

Definitivamente esto no se iba a quedar así. Andrea Cruz no era ese tipo de chica débil.

Si eso era lo que ese vampiro puro quería, yo jugaría igual.

¡Esto es guerra!

Michael:

Hice lo que pude, o al menos lo que estaba a mi alcance. Aun no sabía porque lloraba, pero era la segunda vez en toda mi vida que la había visto llorar e inevitablemente me odiaba por eso.

-¿Ya empacaste?- mi tío pronto había aparecido por la puerta

-Sí, ya me voy mañana. Mi padre pidió que le dijera que lo llamase cuando pudiera.

-De acuerdo. Ten un buen viaje sobrino- y así salió.

Me iré mañana y regresare en cuanto pueda a ver cómo sigue. Después de todo yo me había hecho una promesa desde el dio que eso horrible sucedió. Ella me tendría siempre a su lado.

Mi querida y odiosa prima.

Andrea:

Me levante súper temprano y prepare todo.

Lo que paso ayer no podía quedar impune.

Estaba cerca de su taquilla cuando termine, a decir verdad me sorprendí apenas lo vi. Sentí como si mi corazón se me iba a salir del pecho. Por suerte había terminado unos segundos antes de preparar mi broma antes de verlo aparecer.

¿Qué hacía en la escuela tan temprano en la mañana?

Él no era de las personas que llegaban a esta hora, es más a veces solía llegar hasta en la segunda hora.

-Y... ¿Estas bien?- oí que me pregunto, él hablaba de un modo algo nervioso, quizás hasta culpable o preocupado.

-Estoy bien- respondí firme

-Ayer... en realidad tú...-es como si tratara de decir algo pero solo escupía torpemente palabras sin sentido; unas tras otras.-trate de llamarte pero...

-¿Oye tu estas bien?- pregunte yo esta vez

-Ayer te fuiste de aquí llorando.- lo soltó, al parecer si lo había notado.

-No estaba llorando, debiste haber visto mal- dije así sin más –Ya está olvidando ¿Además no demostraste tu punto?

-Sí, pero no era mi intención que la broma llegara tan lejos. Pensé que estarías molesta. Pero solo eso, solo molesta, pero jamás pensé que eso podría herirte ... es decir... era solo pintura... yo no creí que ...

-Esta bien-lo tranquilice- como ves, estoy bien- le asegure

-¿Segura?- sonó algo confundido

-Súper segura- dije al tiempo que sonreía.

De alguna forma creo que mi sonrisa fingida logro convencerlo.

-Deberíamos prepararnos para entrar a clases- dije así sin mas

-Claro, estaría bien, además hay que presentar el ensayo de lengua y literatura- dijo mientras se disponía a sacar sus libros. Así que ahí fue el momento en que el abrió su taquilla y de esta cayeron globos, al menos unos 15 globos llenos de pintura roja, haciendo conjunto de este un montón de harina de unos sacos que había colocado.

Primero el polvo de la harina nos inundo, cuando por fin este se despego pude apreciar mi obra maestra

-Te queda hermoso ese color- fui la primera en hablar.

A él se lo vio por un momento confundido. Para luego darme una mirada que no podría descifrar con exactitud.

-Lo que das recibes Blake- al menos él debía agradecer que no habían personas aun en el colegio que lo vieran y se rieran de él, como el me lo hizo a mí.

-Veo que no eres el tipo de chica que pensaba.-dijo- Es bueno ver que te tomas las bromas así.- no entendí lo que decía, pero yo estaba satisfecha con mi broma.

-Te devolví tu broma. Yo no soy lo que piensas. Nunca aceptara ser menos que tú. Ni tú, ni nadie lograra humillarme.- y con eso último me retire hacia el salón de clases.

Después de minutos la gente empezó a llegar y en unos minutos más tarde llego el profesor, vi que cuando Axel por fin entro a clases cargaba el uniforme de educación física, al parecer se fue a cambiar, ya que el del diario estaba en estos momentos cubierto de pintura roja y harina. En mi defensa creo que le quedaba bien. Se llevo un llamado de atención por venir con el uniforme equivocado. Aunque solo se lo dejaron pasar ya que el alego que su uniforme de diario estaba mojado, porque ayer a su mama y a el se le olvido tenderlo. Y se disculpo de una manera muy educada, y al ser el un gran alumno y el favorito de muchos profesores no tuvieron problemas en dejarlo recibir sus clase.

A la hora de salida, al igual que todos los días la gente se apresuró a salir. Axel se quedó hasta el final, al igual que yo.

Solo esperaba que el dijera lo que tenía guardado.

-Eres buena en el juego. Lo admito- dijo de pronto mientras pasaba una mano por su cabello.

-No lo olvides entonces

-Esto no acaba aquí, Cruz.

-Fue la apuesta ¿No? En el pacto acordamos las reglas. Si al final yo gano, te quiero fuera de mi vida para siempre.

-¿Quién crees que estaría feliz quedándose a tu lado?- sonó molesto –Al final del día te tendré a ti haciendo todo lo que yo quiero. Como debe ser- dijo y eso me molesto. Solo por ser un vampiro puro el asumía que todos debían obedecerle.

-Eres despreciable. ¡No quiero tener nada que ver contigo cuando esto acabe!-

- ¡Ni yo! ¡Tú sola presencia me molesta!- dijo

-¡Ni siquiera quisiera hablarte más!- dije yo más molesta que el

-¡Pues yo igual!- contraataco

Iba a gritarle que se largara cuando por la puerta del salón entro la profesora Rivera.

-¡Justo a los dos los estaba buscando! – Sonó emocionada, me quede perpleja y confunda en cuanto la vi–Ustedes dos serán compañeros en el trabajo del proyecto final del aula

-¡¿Qué?! – sonamos los dos al unísono.

Unida a Axel Blake por un proyecto que representaba la mayor parte de mi nota, solo así esta relación podía ponerse mejor. No bastaba un pacto; ahora también esto.

¿Desde cuándo fue que las cosas que yo hacía empezaban a salir mal?

Toda mi vida era perfecta hasta que este individuo apareció y puso mi mundo de cabeza.

Un vampiro puro llamado... Axel Blake.

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