Aurora se secó las lágrimas rápidamente, intentando recomponerse mientras observaba al hijo con atención. Había algo diferente en el brillo de sus ojos, algo guardado, casi imposible de descifrar.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó desconfiada, entornando los ojos.
Gael solo sonrió, una sonrisa