—¿De verdad, Henri? ¿Vas a hacer una tormenta por un vaso de agua? —provocó Tom, intentando sonar despreocupado.
Esa frase fue la gota que colmó el vaso. Henri apretó el puño con fuerza, sintiendo la sangre hervirle en las venas.
—¿Un vaso de agua? —replicó, con la voz tomada por la rabia—. ¿De verd