«¿Cómo llegó esta conversación a este punto?», se pregunta Ava, intentando organizar sus pensamientos mientras siente las manos de Hector firmes en su cintura.
Se suponía que iba a ser solo una exigencia, un reclamo sobre respeto, sobre imagen, sobre el acuerdo de ambos. Pero ahora… allí, con él tan cerca, con la respiración caliente rozando su piel, todo parece desmoronarse.
Sus latidos se aceleran, la piel se eriza bajo su tacto y la rabia inicial se mezcla con algo más denso, más peligroso.