Aún intentando entender lo que pasó, Hector mira al frente y ve a David, el hermano de Ava, de pie allí, con los puños cerrados y la mirada llena de furia.
—¿Qué le hiciste a mi hermana, imbécil? —gruñe, con los ojos ardiendo de odio.
Llevando la mano al rostro de forma instintiva, Hector nota los dedos manchados de sangre.
Levanta la mirada despacio, respirando con dificultad.
—¿Te atreviste a golpearme? —pregunta Hector, incrédulo.
—Eso fue solo el comienzo —responde David, avanzando un paso