Mientras la lleva fuera de la casa, aún firmemente en sus brazos, Hector siente la mirada de Ava clavada en él. Era intensa, confusa, una mezcla de sorpresa, desconfianza y… gratitud. Ella no decía nada, pero su rostro expresaba todo lo que su voz aún no lograba.
—¿Por qué no me contaste lo que estabas planeando? —pregunta finalmente, con la voz temblorosa, aún intentando entender todo lo que había pasado.
—Porque tuve miedo de que te pusieras nerviosa —admite, sin rodeos, con la voz ronca y ba