El silencio que se instala entre ellos pesa más que cualquier respuesta.
Pero Ava mantiene la barbilla en alto, intentando aferrarse a la firmeza que le queda, pero la mirada de Hector, tan segura, tan desafiante, la desconcierta más de lo que le gustaría admitir.
Él se acerca más, como si desafiara los límites que ella misma impuso.
—Creo que no va a ser tan fácil como imaginas —murmura, con la misma voz ronca que usó por la noche cuando estaban en la piscina.
Pero Ava no se mueve. No retroced