Sintiendo el nerviosismo emanar de Charlotte, Ava se ajusta en la cama, recostándose en el cabecero.
—¿Qué está pasando? ¿Por qué este nerviosismo? —pregunta, percibiendo la vacilación en los ojos de la mujer, que comienzan a humedecerse.
Charlotte se acerca más, demostrando lo preocupada que está.
—¡Respóndeme! Si te ayudo a salir de aquí, ¿prometes que Mark se mantendrá fuera de cualquier problema? —insiste con urgencia.
—Lo prometo —asegura Ava con firmeza—. No voy a dejar que nada le pase.