Contenta con la noticia, Hector camina apresurado por los pasillos del hospital. El corazón, antes oprimido, ahora late con alivio y expectativa. Al llegar a la puerta de la habitación, gira el picaporte despacio y entra en silencio.
Dentro, encuentra a Ava recostada en la cama, con los ojos entrecerrados y una expresión de cansancio en el rostro. Chloe duerme tranquilamente en la cuna a su lado, y Doris, sentada en un sillón, lo observa en silencio, percibiendo el nuevo brillo en sus ojos.
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