En el coche, Hector conduce con cuidado. Ava está en el asiento del pasajero, y Doris en el asiento trasero.
—Hoy fue un día de esos —comenta, soltando una de las manos del volante para acariciar suavemente el muslo de su esposa.
—Sí… pasaron muchas cosas —responde ella, aún procesando todo.
—Y mañana hay más —dice él, deslizando los dedos hasta su vientre. —Vamos a descubrir cómo están realmente estos dos.
El toque cariñoso de sus manos sobre su vientre le trae un alivio que ni sabía que neces