Cuando Ava regresa, ya vestida con la bata, se acuesta en la camilla, un poco incómoda. Helena se pone los guantes en silencio, hace una señal a la asistente para preparar el equipo y posiciona el transductor.
—Vamos a empezar —dice la médica.
Ava asiente con la cabeza, intentando mantener la calma. Doris sigue allí, firme, sin apartar la mirada de Helena.
El examen transvaginal comienza. Helena observa atentamente el monitor, manteniendo el rostro serio mientras dicta términos técnicos a la as