Los ojos de Ava recorren rápidamente la sala, y la escena frente a ella le provoca repulsión. Al ver el cuerpo de Priscila prácticamente encima de Hector, todo dentro de ella se contrae.
—Perdón… —dice, con un tono rápido y contenido, intentando parecer indiferente. —No sabía que estabas ocupado.
Se da la vuelta para irse.
En un impulso casi instintivo, Hector se levanta bruscamente, derribando a Priscila sin querer. Ella tropieza y cae torpemente junto a la mesa, soltando un pequeño gemido de