XXXV. Mi diversión consta en provocarte Emma
Emma realmente estaba apenada y todo se debía a causa de lo que Lyall había dicho, cosa que era totalmente evidente de que le había sentado realmente mal por lo que colocando un tono de voz un tanto bajo aquella discusión nuevamente tomo vida entre los dos.
— ¡Ya vez lo que provocas! — musito ella mientras el mal humor iba tomando el control de cada una de sus expresiones — esto ha sido completamente tu culpa.
— Hablas como si estuvieras bajo el mandato de algún general y tu su excelso sold