XII. ¿Qué quieres de mi? - II
Luego de estar un tiempo así rodeado por el misterio mismo, Dominieck por primera vez desde que me arrastro hasta este lugar elevo su cara para observarme.
— Hay tantas cosas que necesito que me contestes, necesito saciar mi duda por mi propia cuenta y espero que me des respuestas claras a cada una de ellas.
— Y porque crees que te respondería no eres más que un simple extraño para mí.
Mirándome fijamente con un evidente tono de amenaza dio algunos pasos para reducir distancia mientras