LXXX. Nuevos problemas
Sin tener ninguna otra alternativa Izra nos miró y finalmente se retiró tras haberle hecho una señal a sus hombres, de allí salió huyendo quizás queriendo evitar por un momento peleas o situaciones absurdas evidentemente comprometedoras que no son bien recibidas al menos no por el momento.
Dominieck y yo contemplando como el auto se perdía en la distancia allí nos quedamos un buen tiempo dejándonos guiar por el silencio, pero aquel siendo precisamente no participe de la calma en su totalidad cu