Cuando llegó al piso donde trabajaba, Rafa salió rápido, dejando a Ethan atrás.
—No necesitas traerme mi café —dijo él, entrando en su oficina.
Agradeciendo mentalmente por no tener que verlo el resto del día, se concentró en el trabajo.
—Buenos días, Rafaela —la voz de Eva robó su atención.
—Buenos