Incluso después de haber descansado del viaje y de haber acostado a la hija, Rafaela volvió a buscar a Kate para conversar y hacer planes.
—Ni puedo creer que hayamos logrado estar de novias al mismo tiempo —dijo Kate, mientras servía un poco de vino en una copa.
—Ni me lo digas, pensar que hace algunos meses nos sentíamos en el fondo del pozo.
—¿Quieres un poco, amiga? —le ofreció una copa de vino.
—No puedo, tengo que amamantar a Ava más tarde.
—Es verdad, se me olvidó que todavía no has alma