Escuchar la noticia de su padre la dejó triste y, al mismo tiempo, inconforme, más aún ahora que estaba conociendo el amor.
—Papá, no creo que sea una buena idea.
—Charlotte, ya lo decidí.
—¿Y si no quiero ir? —preguntó nerviosa.
—¿Y por qué no irías? ¿Hay algo que te ate a este lugar, hija mía?
Por la expresión que hizo la hija, Wilson se dio cuenta de que realmente había algo.
—Conocí a alguien —reveló, algo temerosa.
—¿Y te gusta lo suficiente como para querer quedarte? —preguntó Wilson.
—Sí,