— Gracias por esto, Sofía — comenzó a llorar. — Me siento terrible, más aún por pedir la ayuda de Mateo.
— Ya basta, ya te dije que él es una persona maravillosa, así que no te preocupes por nada. Te ayudaré a arreglar tus cosas.
— No es necesario — respondió. — Yo lo hago.
Kate se levantó de la cama.
Tomando un bolso de mano, comenzó a meter algunas prendas de ropa que usaría al día siguiente. También guardó maquillaje que usaría para disimular el moretón en el ojo.
Viendo que su amiga había te