—No, no lo pienso. —Apretó la mano de la mujer, mirándola a los ojos—. Solo siento que usted necesitaba alguien con quien hablar, y yo fui la primera en aparecer.
—Tienes razón —asintió—. La mayor parte del tiempo me siento muy sola en esta casa. Mi esposo pasa todo el día fuera, Ethan no quiere vivir con nosotros, y ahora, Eva. Seguramente vino a buscar el resto de las cosas que había dejado aquí. —Susan suspiró—. Parece que las cosas seguirán así para siempre, más aún después de que Ethan dije