95. Ya no puedes ocultarte
—Señora, tiene que amamantar a la bebé.
—No quiero ver a esa niña. Llévatela, y que su nana la alimente —con media botella vacía de vino en la mano Renata responde. Gruñe impaciente cuando se da cuenta de la persona que está cerca a ella, intentando no reprimir el grito de rabia que le causa tan sólo ver a esa niña.
La enfermera se impresiona de pies a cabeza cuando la oye. Renata es una fiera cuando está enojada. Cuando ella vuelve a gritar que se largue la enfermera no tarda en hacerlo.
Renat