53. Sus ojos cambian al ver la nueva vida
—Dime qué estás feliz —Renata continúa. Todavía tiene la mano en su vientre—, aún es muy pequeño para dar patadas, pero en unos meses no nos dejará en paz —también se echa a reír. Luego le toma el rostro—, Gianluca, mi amor. Estoy tan feliz de que hayas despertado —y lo abraza por el cuello.
Gianluca se queda unos momentos en el limbo. Ver el vientre de Renata lo aturdió unos momentos.
—Sientáte junto a mí —Renata señala el sofá—, quiero saber cómo te sientes.
—Yo estoy bien —Gianluca ev