34. De ella
El recorrido a la casa se vuelve largo. Más de lo qué imaginaba. Para su malestar, Gianluca prefiere qué nadie lo moleste y se lo ordena a Flavio por teléfono. Nada ha logrado apoderarse tanto de él salvo la noticia que aparece en sus sueños para quitarle el aliento.
El sentimiento es extraño. Y aunque no lo conoce, no la conoce, ya siente el escozor de ansiedad en su pecho.
Un bebé entre sus brazos.
Su hijo no tiene la culpa de absolutamente nada, y mientras sigue conduciendo en silencio, perd