32. El fruto de la nostalgia
En menos de un segundo existe un silencio. Un enigmático silencio de donde ninguna de las mujeres presentes puede escapar. En especial, Elena.
Observando primero con una sonrisa tímida, y luego gradualmente a una expresión desconcertada, no tiene otra opción qué mirar a Gaby todavía a su lado.
Surge un desconcierto también en Ginette, quien se levanta del sofá y da un paso a la señora frente a Elena.
—¿Todo bien, tía? —pregunta Ginette, tomando el brazo de la madre de Gianluca.
Primero Elena ob