29 Secreto.
Nueva York.
Javier había visto la riqueza y ostentación en la mansión Constantini, las leyes de la mafia ser cumplidas sin temor o remordimiento, pero nada lo había preparado para lo que estaba frente a él, la mansión que más parecía un castillo no fue el motivo por el que le estaba costando cerrar la boca, tampoco lo era el lujo y obras de arte que en el interior del hogar Bach se lucia, su asombro se debía al protocolo que llevaba que los Bach pagaran un favor, ellos, los más ricos de los ric