—Lamento interrumpir su momento romántico, pero tenemos de que hablar —una voz desconocida se hace presente, desvío mi mirada y me sobresalto al ver a la mujer que conocí en la oficina de Alex, ¡de mi jefe!—, ¡la puerta estaba abierta!—señala la puerta, mi mirada viaja a su dedo índice, comprobando que lo que dice es cierto.
—Me parece demasiado…
—Nos tomaste de sorpresas, no hubiese sido mala idea llamarme antes, así el café y el croissant estuviesen listos sobre la mesa, ya que me imagino que