Sus perlas esmeralda se deslizaron hasta sus labios, que parecían rosados y húmedos. La chica tragó saliva antes de que sus ojos se encontraran nuevamente con su mirada turbia.
Le tomó suavemente la barbilla con uno de sus dedos y le levantó la cara. Sus ojos se iluminaron al ver la marca.
—Se ve mejor ahora —dijo con voz áspera y ella parpadeó como una niña tímida.
—¿P...por qué? —ella tartamudeó con un puchero de mal humor, se refería al mordisco de amor.
Draco miró sus labios. Esos bordes ro