Su pierna palpitaba de dolor mientras intentaba levantarse de la cama en la oscuridad. Justo cuando llegó al borde. Su mano rodeó su tobillo y tiró de ella hacia abajo.
—¡NO! —ella gritó a todo pulmón solo para que él le cerrara la boca mientras se cernía sobre ella.
—¡Cállate la boca y dame placer, puta! —el escupió y el corazón de ella se le subió a la boca por el miedo.
Ella comenzó a agitarse mientras él intentaba abrirle las piernas. Las lágrimas ardieron en el fondo de sus ojos. Sus dedos