Flor nunca antes había experimentado una situación como esta, pero una cosa que sabe es que no puede permitir que la gente de este reino sufra.
—Cariño, quiero que te sientes aquí en silencio y cuando escuches que alguien entra a la habitación, cerrarás la puerta y te quedarás escondido —le dijo a Riso mientras el niño se sentaba con las piernas cruzadas dentro del armario mirándola boquiabierto con grandes ojos. Ojos azules, miedo pululando en ellos.
—Estoy asustado —susurró con voz infantil