AMÉRICA
En cuanto digo las palabras, no me siento liberada como dijo que me sentiría, Altair, todo lo contrario, es como si un nuevo peso cayera sobre mis hombros, y ver la cara de desagrado de Bryce, con las pupilas brillando con algo parecido al miedo, no ayuda tampoco.
El ambiente que se respira a nuestro alrededor, es más que hostil. Mi corazón late con tanta fuerza, que por un segundo creo que está a punto de salir de mi pecho.
—Altair —rompo con el silencio ensordecedor.
Mi abogado ro