📞—No... —mirando a ambos desde el espejo respira agitada —dígale que los bebés ya están en camino.
Entre gritos y jadeos el camino al hospital se volvía eterno. Mateo maldecía a su hermana por no apresurarse, pero esta hacía todo lo posible por llegar al lugar, Diego luchaba contra si para no empeorar la situación, pero el dolor era insoportable.
—¡Maldita sea Sarah!
—¡Ya Mateo! ¡estamos cerca, cierra la boca e intenta respirar!
—¡Respirar! ¡esta mierda duele! ¡ya quítenme!
—¿Diego estas bien?